Ese momento en que sólo quieres llorar con todas tus fuerzas, pero sin que nadie te escuche porque no quieres hablar sobre el tema. Te vas a tu habitación, agarras tu almohada y te pones a llorar. Te has pasado toda la tarde llorando y ya no tienes más fuerzas, han tocado tu puerta para saber qué haces y ni siquiera te has dado cuenta. Tratas de salir sin que nadie te vea para lavarte la cara en el baño y si te preguntan, "sólo estaba durmiendo"...
No puedes dejar de pensar en lo que pasó y cada vez que lo recuerdas en público, tratas de disimularlo aunque tengas ese terrible nudo en la garganta que está matando. Y pasan los días, tratas de ser fuerte, es tan doloroso y te cuesta mucho, pero no dejas de intentarlo. Sigues con tu vida, porque te has dado cuenta que no puedes acabar así, que debes seguir siendo fuerte y que luego de todo el dolor puedes volver a ser feliz.Esa fortaleza es la que te hará llegar muy lejos y te hará crecer. Tú puedes lograrlo y sólo tú puedes cambiar las cosas, porque realmente si quieres volver a ver el sol, debes alejarte de la fría tormenta.
