CAPITULO 1
Busque por todos lados algún teléfono en la etiqueta de la maleta. No me atrevía abrir una maleta que no era mía. Pensé que mi maleta podía estar en manos de cualquiera y que seguramente abriría mi maleta sin ninguna consideración, de solo pensarlo me puse más nerviosa todavía.
Ella ya no sabía que más decirme para que me tranquilizara. Ella sabía perfectamente que cuando estaba de mal humor no había nada que me hiciera relajarme.
-Nai, mejor ve a darte una ducha y vayamos a dormir, yo te dejare algo de ropa mientras pensamos qué hacer.
-No Ella, mejor voy al aeropuerto y pregunto si saben algo.
-¿A esta hora? No creo que puedan decirte mucho y no nos serviría de ayuda.
-¡Aaaah! ¡Claro, como no es tu maleta! Ella ponte en mi situación, si fuesen tus cosas estarías que te subes por las paredes.
-Sí, tienes razón, jaja yo estaría peor que tú.
- Eso no me anima.- No dejaba de dar vueltas de un lado a otro llevándome las manos a la cabeza sin saber qué hacer, pensando en cómo solucionarlo. Entonces recordé que mi portátil estaba dentro.- ¡Ella!
-¿Qué?
- Mi portátil esta en mi maleta. Si lo encienden automáticamente se conectara a internet y lo tengo conectado al móvil con un programa de GPS.
-¡¡¡Wii!!!Pero que lista es mi niña.- Dijo con cara de ironía.- Tú lo has dicho…”Si lo encienden”.
-¡Ella te odio! En serio así no me ayudas.
-A ver Nai, escúchame. En el caso de que lo enciendan, que lo dudo mucho, el portátil estará en otro idioma, no creo que hagan mucho con él, al menos que sepan configurarlo.
-Definitivamente, no te voy a escuchar más. Me voy al aeropuerto.- Me fui en dirección a la puerta cuando de pronto Ella se puso a gritarme.
-¡¿Quieres tu maldita maleta?! Pues abre esa maleta que tienes ahí y trata de averiguar de quien es…¡y si no lo haces tú lo hare yo!.
-Está bien…tranquilízate, ¿sí?.- Ella me daba mucho miedo cuando se enfadaba, así que no tenía otra opción que hacer lo que me decía.
Ambas nos acercamos a la cama, donde estaba la maleta. Nos quedamos mirando la maleta…la maldita maleta. Empecé abrir la cremallera pensando en otra cosa. La sensación de tener que irrumpir en la vida privada de alguien no me gustaba para nada y una maleta es algo muy personal de alguien. Sin embargo, Ella estaba con los ojos de par en par. Era irremediablemente cotilla, sin ninguna duda, ella deseaba esto mucho más que yo.
Estaba a punto de abrir la tapa de la maleta cuando me di la vuelta de repente dándole un susto a Ella que no se lo esperaba.
-¿Y si es una bomba?
-¿Nai?
-¿Qué? Solo es una suposición, todo es posible.
-¡Abre ya la maldita maleta!
No se me ocurría nada más que decirle así que no tuve más remedio que abrirla. Al abrirla, la primera imagen que vimos nos sorprendió y ambas nos miramos sorprendidas. Era como una tarjeta de identificación o pase para algo. Pero lo que más nos sorprendió fue las letras que más resaltaban.
Cogí la tarjeta y me puse a leerla. Mis ojos no podían creer lo que leían.
-¿Es una broma verdad Ella?
-Pues mía no. Si es lo que quieres saber.- Ella me quito la tarjeta de la mano y la empezó a leer en voz alta.-…” V.I.P Personal…SS501”. Jajajajaja...Jajaja…jaja...ja…ja…aish Nai eres muy buena con estas bromas ¿eh? ,jajaja hasta la tarjeta parece real…Oye te lo has currado, casi me lo trago.
Ella seguía pensando que era broma, así que deje de hacerle caso y la deje hablando sola. Seguí mirando en la maleta para ver si encontraba algo que me sirviera de ayuda y de pronto empezó a sonar un teléfono.
No era el mío y tampoco el de Ella. Ambas nos miramos y nos dimos cuenta de que el sonido venia de la maleta. Empezamos a buscar como locas por todos lados hasta que por fin Ella sacó un celular de uno de los bolsillos de afuera. Ambas nos quedamos mirándolo atónitas sin saber qué hacer y ninguna de las dos se atrevía a contestar.
-Tú te equivocaste de maleta así que contestas tú.- Me devolvió el teléfono con un gesto de nerviosismo.
-No,no,no… cógelo tú, tu eres la de la idea de abrir la maleta.-Se lo devolví con el mismo gesto con el que ella me lo dio.
- Pero ¿qué dices? Es tu problema ¿no?. Toma.
-Pero tú sabes hablar coreano mejor que yo, así que responde tú.
-Eso no es excusa y lo sabes.
Ella soltó el celular encima de la cama y al momento dejo de sonar. Ambas como tontas suspiramos como si nos hubiésemos librado de un crimen.
Fue entonces cuando me acorde de mi maleta y pensé que podría recuperarla.
-¡Mi maleta! – Le grite a Ella.
-¿Qué?
Cogí el teléfono de la cama y me puse a mirar en llamadas perdidas, sin pensarlo y sin mirar el nombre, llame al primer número que salía reflejado.
-¿Hola?- Pregunte nada más contestaron.- Perdone,¿ podría decirme con quien hablo?.
-¡Oh! Sí, claro…hablas con el dueño del celular desde el que me está llamando.
-¿En serio? ¿Es usted el dueño de la maleta?
-Sí, soy yo, creo que hubo un malentendido con nuestras maletas.
-Entonces, ¿tiene usted mi maleta?
-Sí.
- Uff, menos mal.- Respire aliviada, ya me sentí un poco más relajada. Noté que varias personas hablaban por el otro lado del teléfono. Ella me hacía señas para que preguntara quien era, pero de pronto otra voz diferente empezó hablar.
-¡Hola! Perdona, soy un amigo del tonto que se equivocó de maleta. ¿Podríamos quedar para intercambiar maletas? – iba a contestar pero me quede escuchando a alguien que empezó hablar.
-¡Oye! No te metas conmigo que ambos sabemos que no fue mi culpa.
-Claro que es tu culpa si no fueras tan lento de mente estas cosas no te pasarían.
-No te pases caballo.
En ese instante, al escuchar esa palabra, me extrañe mucho y empecé a darme cuenta de que esas voces que oía me eran muy familiares, pero seguía algo despistada y no conseguía recordar donde las había escuchado antes, así que seguí escuchando sin decir nada.
-¡Pero qué dices…como que mi culpa! Tú fuiste el que cogió mi maleta.
-Trae el teléfono.- Pude escuchar a otra persona. Esa voz era más dulce que las otras dos, y terriblemente conocida, pero seguía sin saber dónde la escuche antes.- ¿hola? ¿Sigue ahí?
-Sí, sí. Sigo aquí.
-Perdona por esta situación. No queríamos causar ninguna molestia pero es que necesitamos urgentemente esa maleta si no su dueño no nos dejara tranquilos a los demás. ¿Te importaría que quedáramos ahora para intercambiar las maletas?
-Si claro, no hay problema.
-Ok, te damos la dirección de donde estamos y vienes o alguno de nosotros puede ir hasta allí. Lo que usted prefiera.
- Oh, bueno a mí me da igual.
- No quisiéramos causar molestias, pero realmente nos vendría mejor que usted viniera, es que estamos un poco ocupados en este momento.
-Bueno, no es molestia. Deme la dirección y yo voy.
- Ok, entonces, apunta.- Fui corriendo al salón a apuntar la dirección y note que Ella me seguía pegada a mí para poder escuchar algo de la conversación.
-Ok ya la tengo. En un rato estaremos ahí. Y siento lo que ha pasado.
- No se preocupe, estoy convencido de que no ha sido culpa suya así que no se disculpe. Además, todo pasa por alguna razón.
-Jaja, ¿usted cree?
- Sin ninguna duda. Nos vemos en un rato.
-Chao.
-¿Qué?¿Qué? ¿Qué te ha dicho? ¡Dii!.- Dijo Ella con mucha curiosidad.
-Pues me ha dado una dirección para que intercambiemos las maletas.
-Y entonces, ¿por qué tienes esa cara de cadáver en vez de estar feliz por recuperar tu maleta? Parece mentira que hace un rato estuvieses como loca y a punto de tirarte por el balcón por esa maldita maleta y ahora no muestras sentimiento de alegría ninguna. De verdad Nai, no te entiendo, yo ya no sé qué hacer contigo, a veces me sacas de quicio, ¿lo sabias? Primero dices que quier…- Ella seguía hablándome como si yo la estuviera escuchando, y sinceramente, en ese momento todo lo que me decía me parecía chino. Aún estaba pensando en la conversación de hace unos minutos por teléfono. Necesitaba procesarlo todo, y estaba tratando de recordar donde había escuchado antes esas voces. Me eran tan familiares, y yo sabía que las había escuchado antes. Me vino una idea a la cabeza, pero la descarté al momento, no podía ser cierto. Seguramente paranoias mías.
Mire a Ella, la pobre seguía hablándome, como si no se hubiese dado cuenta de que no le prestaba atención.
-…. Y después de todo lo que has armado, ahí estas, tan tranquila.
- Ella…
- A veces te desconozco Nai…
-¡Ella!
-¡¿Qué?!
-Mmmmm… ¿Cuántas personas crees que pueden tener de apodo “Caballo” en Corea?
-¿A qué viene esa pregunta?
-¿Eh? Nada, nada. De seguro son tonterías mías. Iré arreglar la maleta y nos vamos.
Volví a la habitación y trate de colocar todo como estaba, tratando de que no se notase que había revuelto la maleta. Pero algo no iba bien, no estaba como la encontré. De todas formas, pensé que no se notaría mucho la diferencia. Cerré la maleta y salí al salón.
-¿Vamos? –Le dije a Ella, quien nada más escucharme se dio la vuelta escondiendo algo detrás. La mire extraña y le pregunte:
- ¿Qué escondes?
-¿Qué? ¿Yo? Nada, no escondo nada, vámonos.- Se dio la vuelta y cogió el móvil del dueño de la maleta y la dirección que yo apunte y bajamos a esperar a un taxi.
Estábamos de suerte, nada más bajar encontramos un taxi. Le di la dirección que apunte y allí estábamos, en frente del edificio.
-¿A qué esperas? Toca. – Me dijo Ella tan convincente.
-¿Y si son delincuentes y el plan de intercambio de maletas es su estrategia para secuestrar gente?
-Si claro, como lo de la bomba, ¿no? Anda, dame.
Ella me quito el trozo de papel y se dirigió hacia el portal. Sin pensárselo, toco al portero. Yo me acerque a ella muy nerviosa.
-¿sí? ¿Quién es?- Sonó a través del portero.
- Hemos venido por lo de las maletas.- Dijo Ella. La verdad, se le veía que no tenía miedo por lo que podía encontrarse en esa casa. Seguramente sería su curiosidad innata de querer saberlo todo. Creo que tenía más curiosidad por el hecho de conocer gente coreana, fuese quien fuese, que el tema de recuperar mi maleta. Entramos en el ascensor, y de repente Ella me suelta muy nerviosa:
-¿Y si son ellos?
-¿Eh? ¿Quiénes?
-¡Pues ellos! Y si son SS501.
-¿Por qué piensas eso?
-Bueno, después de ver que el pase V.I.P y darme cuenta de que no era broma…y luego me preguntas lo del caballo. ¿Realmente crees que hay muchas personas que llamen a alguien “Caballo”? Yo creo que no. Solo conozco a una y ambas sabemos quién es.
-¡Nah! No puede ser…jajaja, ¿tú qué te crees que por estar ya en Corea te los vas a encontrar a la vuelta de esquina?
-Sí, ¿verdad? Tienes razón. Jajaja, que imaginación la nuestra.
Salimos del ascensor riéndonos de nosotras mismas por pensar tonterías como esas. Nos acercamos a la puerta y vimos que estaba abierta. Ella se disponía a entrar sin decir nada. La veía como al gato del refrán: “La curiosidad mato al gato”. Así que la agarre del brazo para que no entrara y dije en voz alta:
-¿Hola? ¿Hay alguien? ¿Se puede?
-Si, si, pasad.- Ella y yo nos miramos cuando vimos que una sombra se acercaba desde dentro. - Adelante, podéis pasar.
No podía ser. Ese rostro, lo reconocí apenas salió e inmediatamente recordé que a el pertenecía la voz con la que hable al final por teléfono. Mire a Ella y vi que tenía la misma expresión de sorpresa que yo. De repente Ella se acercó a mí sin quitar la vista ni un momento del chico y me dijo al oído:
-¿Estás viendo lo mismo que ven mis ojos? Ese es…es…
-Pero no os quedéis ahí, pasad que no muerdo. Me llamo Kim Kyu Jong, pero podéis llamarme Kyu.- Kyu nos iba empujando a ambas hacia dentro hasta llegar al salón. Allí se encontraba Jung Min viendo la tele, la cual apago al vernos entrar, y se levantó a saludarnos.
-¡Hola! Bienvenidas, ¡oh! ¿De dónde sois?.
Ninguna de las dos se atrevía hablar, aun seguíamos procesando todo lo que estábamos viendo. Hasta que al fin respire hondo y dije:
-….eh...Jeje, hola, me llamo Naiver pero llamadme Nai, y soy de España. Esta es mi amiga Ella. – La mire y vi que estaba demasiado atónita y sorprendida como para decir algo.- Es una chica un poco tímida al principio, jeje.- La verdad no se me ocurría otra cosa que decir. Mi mente aun andaba lenta. En ese instante se escuchó gritar a alguien de dentro de algún cuarto.
-¡Mi maleta! ¿Ha llegado ya mi maleta?- Entonces apareció el dueño de la voz de los gritos. Era Kim Hyung Jun. Se acercó a mí corriendo y sin decirme nada lo primero que hizo fue coger su maleta, la cual yo aún seguía agarrando. Él ya tenía puesto el pijama y al verlo Ella y yo nos echamos a reír. Ambas sabíamos qué clase de pijamas usaba el baby, así que no pudimos evitarlo y no hicimos gesto de esconder la risa.
- Me parece que se están riendo de tu vestimenta.- Dijo alguien detrás nuestra. Las dos nos giramos, aunque ya sabíamos a quien pertenecía esa voz. Pero aun así queríamos verlo con nuestros propios ojos. Era Kim Hyun Joong. Pensé que ellos no sabían que nosotras sabíamos quiénes eran al ser extranjeras, o si, creo que nuestras caras lo decían todo.- ¿Queréis tomar algo? ¿Habéis cenado? Nosotros vamos a cenar ahora, así que si queréis podéis cenar con nosotros.- Nos preguntó el Líder.
-Oh, no, no. No queremos molestar.- Por fin Ella dijo ingenioso.
-¡No! Para nada. Por supuesto que no es molestia, así que esta dicho, hoy cenáis aquí. Kyu asegúrate de hacer una buena cena.- Dijo Min. Se le veía más alto de lo que parecía y mucho más guapo que en las fotos.
-Eso está hecho.- Dijo Kyu con su adorable sonrisa y su dulce voz.
Ella y yo nos miramos a los ojos y ambas estábamos a punto de llorar de la emoción pero nos contuvimos. Jun empezó a mirar su maleta y se disponía a abrirla mientras decía:
-La has abierto ¿verdad? ¿Me has robado algo?
-¿Qué? ¡No! Claro que no la he abierto, ¿por quién me cree? Además yo no soy de esas.
-No le creas Jun, sí que la ha abierto. Yo trate de detenerla pero casi muero en el intento.- Mire a Ella fijamente, no me podía creer lo que estaba diciendo. Realmente quería morir en mis manos.
-¡¿Pero qué dices?!¡Si fuiste tú la que me obligo!
-¡Ooh! Pero que mentirosa.
-Un momento…- Se acercó el Líder mientras miraba a Ella. -¿Le has llamado Jun?
-Emmm…sip, ¿Por qué?
-Pero si el aún no se había presentado, ¿acaso lo conoces?
-Pues claro que lo conocemos, es el baby Jun, además no hay mas que verlo para darse cuenta de que es un bebé.- Dije yo sonriendo, intentando que se molestara como suele hacer pareciendo un niño pequeño. Jun se me quedo mirando con la típica cara que dice: “ Alaaa, lo que me ha dicho”. Jung Min se puso a reír a carcajadas. Ella y yo nos quedamos mirándolo embobadas, estaba con una de sus sonrisas a menos de un metro de nosotras. Ella no pudo evitarlo y me pellizco en el brazo.
-¡¡Aaaahh!!- Le grite.- Pero ¡¿Qué haces loca?!
-No me mates, Nai. Lo siento, lo siento. Es que quería comprobar que no estoy soñando.
-Jajajaja muy bueno Ella, me leíste la mente. Gracia por pellizcarla por mí. – Dijo Jun con una sonrisa malvada en forma de venganza por lo que dije.
-¿ Y la pellizcas a ella? Jajajaja es la primera vez que lo veo, jajaja y me gusta. Creo que a partir de ahora usare esa técnica. –Dijo el Líder.
-Oye pero no os da lástima de ella, Nai no tiene la culpa y es la que sufre.¿ estás bien? Esta bastante colorado.- Me pregunto Jung min con cara de preocupación.
-¡Oh menos mal que alguien se preocupa por mí, ya iba a deprimirme, todos os ponéis de parte de Ella!
-Yo no ¿eh? ¡Yo estoy de tu parte!- Se escucho decir a Kyu desde la cocina.
-¿Estás bien?- Pregunto al fin Hyun Joong.
-Sí, estoy bien. Solo que estoy muy sorprendida por lo que acaba de hacer mi ex-amiga.
-Jajaja, no es para tanto. Mejor ve al baño y échate un poco de agua fría en el brazo, así se te pasara. – Me dijo Min mientras me indicaba donde estaba el baño.
La puerta estaba al final del pasillo y podía verse que estaba entreabierta y con la luz apagada. Así que entre y cerré la puerta mientras le daba al interruptor de la luz. Me acerque al espejo y abrí el grifo del lavabo. Mientras me echaba agua en el brazo note como la cortina de la bañera se movía tras de mí. Me di la vuelta asustada por el ruido. No podía creer lo que veían mis ojos. Me encontré con la mirada irresistible de Heo Young Saeng, quien me miraba sorprendido.
Yo trataba de mantener la mirada en sus ojos pero instintivamente e inconscientemente mis ojos miraron hacia abajo. Inmediatamente tras ver algo así, no sabía qué hacer. Solo pensaba “Tierra trágame”. Me di la vuelta, cerré el grifo y dije:
-Emmm… esto…yo…yo… lo siento…no era mi intención. – Y sin esperar respuesta alguna salí corriendo del baño cerrando la puerta tras de mí.
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